Pese a que el término «maratón» impone un respeto, la mitja marató de Collserola resultó ser una prueba trivial: Cortita (21 Km) en un recorrido con pendientes muy suaves, con avituallamientos, por tanto ligero de mochila, buen tiempo y bien acompañado. De hecho me sentía tan ligero, que después de un rato de disfrutar caminando en compañía,
al cuerpo le apeteció «tirar p’alante» al trote, parando solamente en los avituallamientos.
Al acabar la prueba, para hacer tiempo subí al Parque del Laberinto de Horta, me relajé un rato por sus magníficos jardines y me metí en el laberinto un par de veces, que tiene su gracia. :)